El proyecto propone un modelo de manejo sostenible del suelo para viñedos mediterráneos basado en la integración de cultivos de cobertura, el aprovechamiento de los residuos de poda y la inoculación de microorganismos de la rizosfera. Esta estrategia responde a la necesidad de reducir el impacto de las prácticas tradicionales, responsables de la pérdida de materia orgánica y biodiversidad, la compactación del suelo y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.






